2011-12-01

DICIEMBRE 2011


Imágenes de Helmut Newton


Rubén Bonifaz Nuño

Rosario Castellanos

Eduardo Mitre

Juan JoDomenchina

Kenneth Rexroth

Sharon Olds

Alda Merini

Pedro Salinas

Czeslaw Milosz

Anne Michaels

Nicanor Parra


Rubén Bonifaz Nuño




Cuál es la mujer que recordamos...



Cuál es la mujer que recordamos
al mirar los pechos de la vecina
de camión; a quién espera el hueco
lugar que está al lado nuestro, en el cine?
¿A quién pertenece el oído
que oirá la palabra más escondida
que somos, de quién es la cabeza
que a nuestro costado nace entre sueños?

Hay veces que ya no puedo con tanta
tristeza, y entonces te recuerdo.
Pero no eres tú. Nacieron cansados
nuestro largo amor y nuestros breves
amores; los cuatro besos y las cuatro
citas que tuvimos. Estamos tristes.
Juntos inventamos un concierto
para desventura y orquesta, y fuimos
a escucharlo serios, solemnes,
y nada entendimos. Estamos solos.

Tú nunca sabrás, estoy cierto,
que escribí estos versos para ti sola;
pero en ti pensé al hacerlos. Son tuyos.

Ustedes perdonen. Por un momento
olvidé con quién estaba hablando.
Y no sentí el golpe de mi ventana
al cerrarse. Estaba en otra parte.


Rubén Bonifaz Nuño


Rosario Castellanos




El otro



¿Por qué decir nombres de dioses, astros
espumas de un océano invisible,
polen de los jardines más remotos?
Si nos duele la vida, si cada día llega
desgarrando la entraña, si cada noche cae
convulsa, asesinada.
Si nos duele el dolor en alguien, en un hombre
al que no conocemos, pero está
presente a todas horas y es la víctima
y el enemigo y el amor y todo
lo que nos falta para ser enteros.
Nunca digas que es tuya la tiniebla,
no te bebas de un sorbo la alegría.
Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro.
Lo que él respira es lo que a ti te asfixia,
lo que come es tu hambre.
Muere con la mitad más pura de tu muerte.


Rosario Castellanos


Eduardo Mitre




Perplejidad



Qué cosa extraña, Lejana:
nunca te recuerdo desnuda,
siempre llevas algo puesto:
un abrigo rojo,
una falda larga
y, en pleno verano,
una blusa cerrada.

No, nunca amanecen en mi memoria
tus senos descubiertos,
ni tus muslos,
ni el fino triángulo
que cubría tu sexo.

Tu desnudez permanece
como una flor en la sombra,
como si alguien me castigara
devolviéndote
no solo a tu misterio
sino también a tu virginidad.

Y pensar que, entonces,
ardíamos juntos
como un par de leños.

Qué riguroso, Lejana, el modo
en que volvieron a vestirte
las manos del tiempo.


Eduardo Mitre



Helmut Newton

Juan José Domenchina




Corceles



Corceles
de fiebre:

-Galopes
de bronce,

aromas
de sombra,

violencias
de seda-:

tus muslos
desnudos.


Juan José Domenchina


Kenneth Rexroth




De Poemas de Amor de Marichico



Me despiertas,
Apartas mis muslos, y me besas.
Te regalo el rocío
De la primera mañana del mundo.


Kenneth Rexroth


Sharon Olds





Encuentro

                                                                     Para E.A.O.


ME peino el cabello frente al espejo
cuando te acercas, el rostro lleno de dolor,
el pelo enredado.

Me siento frente al espejo
y te peino hacia afuera, mirándote a los ojos
oscuros como la tierra muy hondo bajo la tierra.

No te quejas cuando el peine se enreda.
Permaneces muy quieta. Se puede oír cómo
el oleaje
se alza dos metros sobre las gastadas rocas
y se escurre hacia abajo. Estás muerta
  de cansancio
pero te sientas erguida, la vista al frente,
los ojos negros como tumbas en el espejo.

No estás enfadada porque me acueste con tu hijo,
no estás enfadada porque le hayamos puesto tu
  nombre a nuestra hija,
no estás enfadada porque estemos  aquí de visita
en la isla rocosa donde te moriste. Te sientas
inmóvil y grave. Las olas se elevan y
cubren las rocas.

Poco después es como si solo
se peinara una mujer frente
al espejo, pero no sé cuál,
tu presencia se eleva rápidamente sobre mí y
presiona como la tierra desde todas partes.


Sharon Olds


Helmut Newton



Alda Merini




A todas las mujeres



Frágil, opulenta mujer, matriz del paraíso,
eres una semilla de culpa
hasta para los ojos de Dios
a pesar de todas tus guerras santas
por la emancipación.
Rasgaron tu belleza
y queda un esqueleto de amor
que aún sigue gritando venganza
y tú solamente aciertas
todavía a llorar,
luego te vuelves y aún ves a tus hijos,
luego te vuelves y aún no sabes qué decir
y callas maravillada
y entonces te vuelves grande como la tierra.


Alda Merini


Pedro Salinas




Ahogándome en ella



Si no es el mar, sí es su imagen,
su estampa, vuelta, en el cielo.
Si no es el mar, sí es su voz
delgada,
a través del ancho mundo,
en altavoz, por los aires.
Si no es el mar, sí es su nombre
es un idioma sin labios,
sin pueblo,
sin más palabra que ésta:
mar.
Si no es el mar, sí es su idea
de fuego, insondable, limpia;
y yo,
ardiendo, ahogándome en ella.



Pedro Salinas




Helmut Newton




Czeslaw Milosz





El fin del Mundo



El día del fin del mundo
La abeja gira encima de la flor de capuchina
El pescador repara una red brillante.
En el mar los delfines saltan alegres,
Los gorriones jóvenes se agarran del canalón
Y la serpiente tiene piel dorada, como la debe tener.

El día del fin del mundo
Las mujeres cruzan el campo bajo las sombrillas,
Un borracho se duerme a la orilla del césped,
En la calle pregonan los verduleros
Y una lancha con vela amarilla llega a la isla,
El son del violín en el aire persiste
Y abre la noche estrellada.

Y quienes esperaban relámpagos y truenos
Están decepcionados.
Y quienes esperaban señales y trompetas de arcángeles
No creen que esté sucediendo ya.
Mientras el sol y la luna están arriba,
Mientras el abejorro visita a la rosa,
Mientras nacen los niños rosados,
Nadie cree que esté sucediendo ya.

Sólo un viejito cano, que hubiera sido profeta,
Pero no es profeta porque tiene otro quehacer,
Dice amarrando los tallos de tomates:
No habrá otro fin del mundo,
No habrá otro fin del mundo."  



Czeslaw Milosz



Anne Michaels




Tres semanas



Tres semanas anhelantes, agua que abrasa
las piedras. Tres semanas la sangre del leopardo fluyendo
bajo el audible insomnio de las estrellas.
Tres semanas voltaicas. Semanas de tardes
invernales, casi a oscuras.
Aullando a la distancia, el océano
estirándose entre ambos, curvando el tiempo.
Tres semanas encontrándote en lugares nuevos dentro de mí,
luminiscente como una estrella fugaz en el abismo,
su cola de neón.
Tres semanas de naufragio en esta isla de la locura;
viciando la aurora de perfumes. Cada confín del cuerpo
electrizado, cada pensamiento acorralado
por la memoria del tacto. Tres semanas abriendo los ojos
cuando llamas, tu primera pregunta,
¿te he despertado...?



Anne Michaels




Helmut Newton






Nicanor Parra




Coitus interruptus



Zeus se enamoró de una mortal
y no pudiendo pernoctar con ella
puesto que la belleza dijo nó
decidió transformarse en avechucho
desesperado por aplacar su pasión
aunque fuese bajo la forma de pájaro

ella que era aficionada a las aves
se enamoró locamente del cisne
y se le abrió de piernas al instante
sin sospechar siquiera la burla de que era objeto

la dureza del miembro sin embargo
la longitud y el diámetro del miembro
delataron a Júpiter tonante
en los estertores del acto sexual
y el ingenioso dios o lo que fuere
tuvo que eyacular en el vacío



Nicanor Parra