2009-04-01

ABRIL 09

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Imágenes de Matteo Bertolio
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Jaime Gil de Biedma

Francisco Hernández

Jorge Gaitán Durán

Emily Dickinson

Idea Vilariño

Rogelio Guedea

Leopoldo Panero

Carlos Drummond de Andrade

Yorgos Seferis

Arturo Gutiérrez Plaza

Czeslaw Milosz
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Jaime Gil de Biedma




Mañana de ayer, de hoy



Es la lluvia sobre el mar.
En la abierta ventana,
contemplándola, descansas
la sien en el cristal.

Imagen de unos segundos,
quieto en el contraluz
tu cuerpo distinto, aún
de la noche desnudo.

Y te vuelves hacia mí,
sonriéndome. Yo pienso
en cómo ha pasado el tiempo,
y te recuerdo así.



Jaime Gil de Biedma



Francisco Hernández




Hasta que el verso quede



Quitar la carne, toda,
hasta que el verso quede
con la sonora oscuridad del hueso.
Y al hueso desbastarlo, pulirlo, aguzarlo
hasta que se convierta en aguja tan fina,
que atraviese la lengua sin dolencia,
aunque la sangre obstruya la garganta.



Francisco Hernández



Jorge Gaitán Durán




El instante



Ardió el día como una rosa.
Y el pájaro de la luna huyó
cantando. Nos miramos desnudos.
Y el sol levantó su árbol rojo
en el valle. Junto al río,
dos cuerpos bellos, siempre
jóvenes. Nos reconocimos.
Habíamos muerto y despertábamos
del tiempo. Nos miramos de nuevo,
con reparo. Y volvió la noche
a cubrir los memoriosos.



Jorge Gaitán Durán



















Matteo Bertolio




Emily Dickinson




Un sueño largo, largo



Un sueño largo, largo, un ya famoso sueño,
que señales no da de que se está acercando el día,
pues no mueve ni un párpado el durmiente:
un sueño independiente y apartado.

¿Pereza como ésta se vio nunca?
En orilla de piedra,
bajo el calor, dejar pasar los siglos
y ni una vez mirar si el mediodía llega.



Emily Dickinson



Idea Vilariño




Mediodía



Transparentes los aires, transparentes
la hoz de la mañana,
los blancos montes tibios, los gestos de las olas,
todo ese mar, todo ese mar que cumple
su profunda tarea,
el mar ensimismado,
el mar, a esa hora de miel en que el instinto
zumba como una abeja somnolienta...
Sol, amor, azucenas dilatadas, marinas,
Ramas rubias sensibles y tiernas como cuerpos,
vastas arenas pálidas.
Transparentes los aires, transparentes
las voces, el silencio.
A orillas del amor, del mar, de la mañana,
en la arena caliente, temblante de blancura,
cada uno es un fruto madurando su muerte.



Idea Vilariño



Rogelio Guedea




Cómo ato mis ojos a los tuyos



Cómo ato mis ojos a los tuyos. cómo callo la mano
que te escribe. mi mano no deja de nombrarte. de
noche se levanta. vela tu ser. poda tu cuerpo o mar
o cielo muchamente. no te deja descansar. bebe de
tu agua todo el existir. deja de nombrarla. mano. le
grito. le suplico. deja tu pasión o lumbre arrasadora.
pero mi mano filosofa y piensa y hace rayos. albas.
hace calor para arroparte. gira como mundo alrededor
de ti. abierta oscuridad que pace mi temblor. solita
mano bañada de coraje.



Rogelio Guedea


















Matteo Bertolio




Leopoldo Panero




En tu sonrisa



Ya empieza tu sonrisa,
como el son de la lluvia en los cristales.
La tarde vibra al fondo de frescura,
y brota de la tierra un olor suave,
un olor parecido a tu sonrisa,
y a mover tu sonrisa como un sauce
con el aura de abril; la lluvia roza
vagamente el paisaje,
y hacia adentro se pierde tu sonrisa,
y hacia dentro se borra y se deshace,
y hacia el alma me lleva,
desde el alma me trae,
atónito, a tu lado.
Ya tu sonrisa entre mis labios arde,
y oliendo en ella estoy a tierra limpia,
y a luz, y a la frescura de la tarde
donde brilla de nuevo el sol, y el iris,
movido levemente por el aire,
es como tu sonrisa que se acaba
dejando su hermosura entre los árboles...



Leopoldo Panero



Carlos Drummond de Andrade




Amor - puesto que es palabra esencial



Amor - puesto que es palabra esencial
comience esta canción y toda la envuelva.
Amor guíe mi verso, y mientras lo guía,
reúna alma y deseo, miembro y vulva.

Quién osará decir que él es sólo alma?
Quién no siente en el cuerpo el alma expandirse
hasta desabrochar en puro grito
de orgasmo, en un instante de infinito?

El cuerpo en otro cuerpo entrelazado,
fundido, disuelto, vuelto al origen
de los seres, que Platón vio completados:
es uno, perfecto en dos; son dos en uno.

¿Integración en la cama o ya en el cosmos?
¿Dónde termina el cuarto y llega a los astros?
¿Qué fuerza en nuestros flancos nos transporta
a esa extrema región, etérea, eterna?

Al delicioso toque de clítoris,
ya todo se transforma, en un relámpago.
En pequeñito punto de ese cuerpo,
la fuente, el fuego, la miel se concentraron.

Va la penetración rompiendo nubes
y desvastando soles tan fulgurantes
que nunca ha soportado la vista humana,
pero, varado de luz, el coito sigue.

Y prosigue y se explaya de tal suerte
que, más allá de nosotros, más allá de la propia vida,
como activa abstracción que se hace carne,
la idea de gozar está gozando.

Y en un sufrir de gozo entre palabras,
menos que esto, sonidos, gemidos, ayes,
un solo espasmo en nosotros alcanza el clímax:
es cuando el amor muere de amor, divino.

Cuántas veces morimos uno en el otro,
en el húmedo subterráneo de la vagina.
en esa muerte mas suave que el sueño:
la pausa de los sentidos, satisfecha.

Entonces la paz se instaura. La paz de los dioses,
extendidos en la cama, cual estatuas
vestidas de sudor, agradeciendo
lo que a un dios acrecienta el amor terrestre.



Carlos Drummond de Andrade




Matteo Bertolio




Yorgos Seferis




El papel en blanco…



El papel en blanco rígido espejo
sólo devuelve lo que eres.

El papel en blanco habla con tu voz,
tu propia voz
no con la que te agrada;
tu música es la vida
esa que has derrochado.
Es posible, si quieres, recuperarla
si te aferras a eso tan indiferente
que te echa para atrás
allí donde te pones en camino.

Has viajado, has visto muchas lunas, muchos soles,
has tocado muertos y vivos
has sentido el dolor del muchacho
y el gemido de la mujer
la amargura del niño aún no maduro–
lo que has sentido sin fundamento se derrrumba
si no confías en este vacío.
Tal vez halles allí lo que creías perdido:
el brote de la juventud, la zozobra certeza de la edad.

Tu vida es lo que has dado
ese vacío es lo que has dado
un papel en blanco.



Yorgos Seferis



Arturo Gutiérrez Plaza




Ritual



Se trenzan lentamente,
acoplan sus medidas,

descubren un rito
de aullidos diminutos:
lenguas,
ojos tallando la piel.

Los labios se encuentran,
olfatean,
recorren con furia los cuerpos.

Un breve estallido
queda preso en las sábanas.

Construyen un templo en la mirada.



Arturo Gutiérrez Plaza




Matteo Bertolio




Czeslaw Milosz




Dádiva



Un día muy feliz.
La niebla se levantó pronto, trabajé en el jardín.
Los colibrís se demoraban en las madreselvas.
No había cosa en la tierra que yo deseara poseer.
Sabía que no merecía la pena que envidiase a nadie.
Cualquier mal que hubiera sufrido, lo olvidé.
Pensar que una vez fui el mismo hombre no me molestaba.
En el cuerpo no sentía dolor.
Cuando me estiré vi el mar azul y las velas.



Czeslaw Milosz