2009-02-01

FEBRERO 09




Imágenes de Trevor Watson




Rosario Castellanos

Wislawa Szymborska   Eugenio de Andrade

Hernán Bravo Varela   Joan Margarit

Nuno Júdice

Pier Paolo Pasolini   Alejandra Pizarnik

Sophia de Mello   Vicente Quirarte

Bei Dao








Rosario Castellanos




Estoy aquí, sentada



Estoy aquí, sentada, con todas mis palabras
como con una cesta de fruta verde, intactas.

Los fragmentos
de mil dioses antiguos derribados
se buscan por mi sangre, se aprisionan, queriendo
recomponer su estatua.
De las bocas destruidas
quiere subir hasta mi boca un canto,
un olor de resinas quemadas, algún gesto
de misteriosa roca trabajada.
Pero soy el olvido, la traición,
el caracol que no guardó del mar
ni el eco de la más pequeña ola.
Y no miro los templos sumergidos;
sólo miro los árboles que encima de las ruinas
mueven su vasta sombra, muerden con dientes ácidos
el viento cuando pasa.
Y los signos se cierran bajo mis ojos como
la flor bajo los dedos torpísimos de un ciego.
Pero yo sé: detrás
de mi cuerpo otro cuerpo se agazapa,
y alrededor de mí muchas respiraciones
cruzan furtivamente
como los animales nocturnos en la selva.
Yo sé, en algún lugar,
lo mismo
que en el desierto cactus,
un constelado corazón de espinas
está aguardando un hombre como el cactus la lluvia.
Pero yo no conozco más que ciertas palabras
en el idioma o lápida
bajo el que sepultaron vivo a mi antepasado.



Rosario Castellanos




Eugénio de Andrade




Casi Nada



El amor
es un ave temblorosa
en las manos de un niño.
Se sirve de las palabras
pues ignora
que las mañanas más limpias
no tienen voz.



Eugénio de Andrade

















Trevor Watson



Wislawa Szymborska




Discurso en la oficina de objetos perdidos



"Perdí unas pocas diosas camino del sur al norte,
también muchos dioses camino de este a oeste.
Un par de estrellas se apagaron para siempre, ábrete, oh cielo.
Una isla, otra se me perdió en el mar.
Ni siquiera sé dónde dejé mis garras,
quién anda con mi piel,
quién habita mi caparazón.
Mis parientes se extinguieron cuando repté a tierra,
y sólo algún pequeño hueso dentro de mí celebra el aniversario.
He saltado fuera de mi piel, desparramado vértebras y piernas,
dejado mis sentidos muchas, muchas veces.
Hace tiempo que he guiñado mi tercer ojo a eso,
chasqueado mis aletas, encogido mis ramas.
Está perdido, se ha ido, está esparcido a los cuatro vientos.
Me sorprendo de cuán poco queda de mí:
un ser individual, por el momento del género humano,
que ayer simplemente perdió un paraguas en un tranvía".



Wislawa Szymborska



Hernán Bravo Varela




Marina



Una comunión de sombras sobre el aire
recuerda a algunos pájaros pequeños,
el vuelo de las alas batiendo más allá de los oídos,
lejos, en la noche cierta; tinieblas que la cruz dibuja
a tu llegada, que sugiere un canto
con vaga limpieza de cuaderno antiguo.

Ven a abrir los mares, tú que descansas
en la escritura de la carta y ves borrados los primeros párrafos.
Dale a la carta vocación de aire:
que avance al rostro hasta perderse
en ciertos bolsillos, en manos que se cierran
sin saludo, plegaria o despedida,
el pulgar y el índice en el beso recordado.

Ven a sugerir una distancia,
lejos los brazos que se cruzan
en fondo oscuro para insinuar partida;
lejos la boca que anuncia una oración.



Hernán Bravo Varela



Joan Margarit




Horarios Nocturnos



Acostado a tu lado, oigo los trenes.
Cruzan mi frente sus fugaces luces
rasgando el horror tibio de esta noche.
La pausa de silencio me deja una luz roja,
una nota sobre este pentagrama
de cables y de vías oscuras y brillantes.
Acostado a tu lado,
oigo cómo se alejan con el ruido más triste.
Quizá me he equivocado no subiendo a uno de ellos.
Quizá el último acierto
sea -abrazado a ti-
dejar pasar los trenes en la noche.



Joan Margarit
























Trevor Watson



Nuno Júdice




El Poeta



Trabaja ahora en importación y exportación. Importa
metáforas, exporta alegorías. Podía ser un trabajador por cuenta propia,
uno de esos que rellena cuadernos de hoja azul con números
de debe y haber. De hecho, lo que debe son palabras; y lo que tiene
es ese vacío de frases que le posee cuando se arrima
al cristal, en invierno, y la lluvia cae del otro lado. Entonces, piensa
que podría importar el sol y exportar las nubes. Podría ser
un trabajador del tiempo. Pero, en cierto modo, su
método se confunde con el de un escultor del movimiento. Hiere,
con la piedra del instante, lo que va camino de la eternidad;
atrapa el gesto que sueña el cielo; y fija en la dureza de la noche,
el batir de alas, el azul, la sabia interrupción de la muerte.



Nuno Júdice



Pier Paolo Pasolini




Bienvenidos



Si regresa el sol, si cae la tarde,
si la noche tiene un sabor de noches futuras,
si una siesta de lluvia parece regresar
de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo,
ya no encuentro felicidad ni en gozar ni en sufrir por ello:
ya no siento delante de mí toda la vida...
Para ser poetas, hay que tener mucho tiempo:
horas y horas de soledad son el único modo
para que se forme algo, que es fuerza, abandono,
vicio, libertad, para dar estilo al caos.
Yo, ahora, tengo poco tiempo: por culpa de la muerte
que se viene encima, en el ocaso de la juventud.
Pero por culpa también de este nuestro mundo humano.



Pier Paolo Pasolini



Alejandra Pizarnik




Salvación



Se fuga la isla.
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta.
Ahora
es el fuego sometido.
Ahora
es la carne
la hoja
la piedra
perdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilización
que purifica la caída de la noche.
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.



Alejandra Pizarnik


















Trevor Watson



Sophia de Mello Breyner




La forma exacta



Sé que sería posible construir el mundo exacto
Las ciudades podrían ser claras y limpias
Por el canto de los lugares y de las fuentes
El cielo el mar y la tierra están esperando
Para saciar el hambre mundana
La tierra donde estamos -si nadie la traicionara- ofrecería
A cada uno la libertad y el reino cada día
-en la concha en la flor en el hombre en el fruto
Si nada se debilita esta forma es la exacta
Y en el todo se integra como la palabra en el verso
Sé que sería posible construir la forma exacta
De una ciudad humana que fuese
Fiel a la perfección del Universo

Por eso reinicio sin cesar a partir de la página en blanco
Y éste es mi oficio de poeta para la reconstrucción del mundo.



Sophia de Mello

Traducción: Ángel Manuel Gómez Espada




Vicente Quirarte




Con música de Whitman



TE CELEBRO y te canto a ti misma,
y lo que ahora diga de ti
lo dirán nuevos enamorados
de otras secretarias como tú,
porque cada herida que en mí dejó
cada buenos días, cada gesto, cada sábana,
mañana volverá a abrirse en ellos.
Vago e invito a mi alma
a subvertir el orden del primer cuadro.
Me detengo a mi antojo en cualquier esquina
para ver cómo en la mañana
ellas pasan todas medias, vestidos y perfumes.
Mi verso y cada molécula de mi sangre
nacieron de este tezontle y estos montes,
de padres que engendraron a otros padres
que aquí padecieron.
Cumplidos los veintitrés,
mi salud marcha al ritmo de la ciudad que te recibe,
y en las calles que te ven pasar cada mañana
comienzo a cantarte
con la esperanza de hacerlo hasta la mañana
comienzo a cantarte
con la esperanza de hacerlo hasta la muerte.
No canto ahora las sirenas de aparador,
esas muñecas perfectas que se quebrarían
sólo con mirarlas.
Qué nadie olvide, oh poetas,
cantar alguna vez los muslos rubios, elásticos y eternos
de las muchachas judías que montan bicicleta
en las calles de Polanco,
que nadie lo olvide.
Pero ahora canto en este otro lado,
donde al toque de queda del silencio,
presa en su jaula de oro la sonrisa,
asoma su látigo el nuevo día.
Entonces te celebro y canto
porque te arreglas el maquillaje
antes de pedir la parada
y en la puerta del autobús
eres acariciada sin pedirlo;
porque eres la reina ofendida
esperando la alfombra que no llega
mientras caminas rumbo a la oficina
donde sueñan contigo.
Te celebro y te canto a ti misma,
abro de par en par las puertas de este verso
para que defiendas tu rabioso derecho
a soñar príncipes azules, cielos limpios,
ciudades en las que todos
reconozcan tu monarquía ultrajada.



Vicente Quirarte
























Trevor Watson



Bei Dao




Fin de año



desde el inicio hasta el final del año
he caminado tantos años
dejando al tiempo curvarse como un arco
por todas partes zapatos de los jubilados
polvo particular
basura pública

ha sido un año sin mayores acontecimientos
mi martillo descansa, pero yo
le pido prestada a los días futuros su luz
atisbo apenas la medida de platino
aquí sobre mi yunque



Bei Dao