El aire, la roca, el péndulo, la
claridad de la noche
dan noticias del mundo que
nadie sabe leer. ¿Son ellas
para ellas, no más? Las sábanas
arrugadas del día
envuelven un fulgor cercado
por rostros que se acaban.
Su solo amparo es el
delirio del deseo.
Juan Gelman
1 comentarios:
Precioso el poema de nuestro recién premiado.
Gracias por la cosecha de marzo.
Publicar un comentario en la entrada