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Imágenes de Valery Bareta
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Laughlin
Westphalen
de Mello Breyner
Coco
Chumacero
Mutis
Bartolomé
Ivo
Hierro
Neruda
Brodsky
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Cuerpos iluminados: palabras al azar de tu deriva.
Imágenes de Valery Bareta
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Laughlin
Westphalen
de Mello Breyner
Coco
Chumacero
Mutis
Bartolomé
Ivo
Hierro
Neruda
Brodsky
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Dos cucharas
Hecho ya el amor tenemos
sueño nos acurrucamos
juntos como dos cucharas
adaptada cada una
bien a la otra.... mi brazo
te rodea ....está mi mano
sosteniendo tu seno
y puedo sentir incluso
tu pie en los dedos del mío
tu pelo largo se extiende
entre tu espalda y mi pecho
te hablo bajito al oído
aprietas por un momento
mis dedos ya nos dormimos.
James Laughlin
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Valery Bareta
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Esta caracola...
Esta caracola no la encontré
en ninguna playa
Sino que en la mediterránea noche azul y negra
La compré en una tienda junto al muelle
Y los balanceantes palos de los barcos
Con ella aquí me traje el fragor de las borrascas
Sin embargo no oigo en ella
Ni las marejadas de Cos ni las de Egina
Sino el cántico de la vasta y larga playa
Atlántica y sagrada
Donde por siempre mi alma fue creada.
Sophia de Mello Breyner
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No ha llegado octubre
..........a la memoria de tía Franca
¿Qué haces ahora allá arriba? ¿Te dispones
a rezar con los ángeles las vísperas?
¿Aún tenéis voz y cuerpo allá en el cielo?
¿Te sostienen las piernas con fatiga
o tu andar es ligero y ya sin huellas?
¿O tiemblas desde un desgarrón de nubes
por tu sobrino que siempre llega tarde?
Mientras la tía trajina en sus fogones
¿sostienes tú sus pasos vacilantes?
No te rías de mí, no me reproches
si te canso con fútiles preguntas.
Hace ya casi un año que te fuiste
mas sigues obstinada en tu silencio.
Me basta una palabra, una señal
que me diga que no ha llegado octubre,
que estás entre nosotros y podemos
verte si es que tenemos ojos nuevos.
Emilio Coco
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Amor entre ruinas
Como un incendio al aire desatado
o una flor suspensa sobre el agua,
en lenta conjunción
nuestros desnudos abren el cauce del deseo
desbordándose en alas y gemidos de silencioso aroma;
encienden sobre el tacto un suave mar que inunda
con sus trémulas olas palpitando
a través de la piel, acumuladas
bajo el húmedo aliento de los labios
y este duro anegarse en humo o en temblor
surgido desde el sueño, como eterna marea que consume
el herido temor donde flotamos.
cerca mi cuerpo al tuyo dolorido,
cíngulo ardiente que a tu carne ciñe
volcándola hacia el vuelo de mi mano
al tacto deslizada,
ola, caricia o llama
sobre el silencio de tu piel,
en esta soledad de nuestro lecho.
Alí Chumacero
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Breve poema de viaje
Desde la plataforma del último vagón
has venido absorta en la huida del paisaje.
Si al pasar por una avenida de eucaliptos
advertiste cómo el tren parecía entrar
en una catedral olorosa a tisana y a fiebre;
si llevas una blusa que abriste
a causa del calor,
dejando una parte de tus pechos descubierta;
si el tren ha ido descendiendo
hacia las ardientes sabanas en donde el aire se queda
detenido y las aguas exhiben una nata verdinosa,
que denuncia su extrema quietud
y la inutilidad de su presencia;
si sueñas en la estación final
como un gran recinto de cristales opacos
en donde los ruidos tienen
el eco desvelado de las clínicas;
si has arrojado a lo largo de la vía
la piel marchita de frutos de alba pulpa;
si al orinar dejaste sobre el rojizo balasto
la huella de una humedad fugaz
lamida por los gusanos de la luz;
si el viaje persiste por días y semanas,
si nadie te habla y, adentro,
en los vagones atestados de comerciantes y peregrinos
te llaman por todos los nombres de la tierra,
si es así,
no habré esperado en vano
en el breve dintel del cloroformo
y entraré amparado por una cierta esperanza.
Álvaro Mutis
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Valery Bareta.................
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La moneda perdida
En mi sueño encuentro la moneda perdida.
Estaba guardada en el fondo del océano,
en la gruta de coral que los naufragios no alcanzan,
en el territorio puro donde no llega la muerte.
Y al despertar soy mudo como los peces.
Mi tierra es igual al mar, tiene la pureza del agua.
Todas las palabras son monedas perdidas.
Lêdo Ivo
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Otoño
Otoño de manos de oro.
Ceniza de oro tus manos dejaron caer al camino.
Ya vuelves a andar por los viejos paisajes desiertos.
Ceñido tu cuerpo por todos los vientos de todos los siglos.
Otoño, de manos de oro:
con el canto del mar retumbando en tu pecho infinito,
sin espigas ni espinas que puedan herir la mañana,
con el alba que moja su cielo en las flores del vino,
para dar alegría al que sabe que vive
de nuevo has venido.
Con el humo y el viento y el canto y la ola temblando,
en tu gran corazón encendido.
José Hierro
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Valery Bareta...............
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He entrado en una jaula
He entrado en una jaula en vez de una bestia salvaje,
quemado mi oración y apodo con una uña en una choza prisión,
vivido junto al mar, jugado a la ruleta,
cenado con el diablo sabe quién vestido de frac.
Desde lo alto de un glaciar he inspeccionado medio mundo,
me he ahogado tres veces, dos veces descuartizado.
Abandonado el país que me nutrió.
Con aquellos que me han olvidado es posible hacer una ciudad.
Me he descolgado por estepas que recuerdan el grito del huno,
vestido con aquello que vuelve a estar de moda,
plantado cebada, cubierto con papel alquitranado el suelo trillado
y no he bebido sólo agua.
He admitido en mis sueños la pupila azul del carcelero,
mordisqueado el pan del exilio sin dejar una miga.
He hecho que mis cuerdas vocales profieran todo tipo de sonidos aparte de un aullido ;
he descendido al susurro. Ahora tengo cuarenta.
¿Qué debo decir de mi vida? Que ha sido larga.
Sólo con el dolor siento solidaridad.
Pero hasta que rellenen con arcilla mi boca, de ella sólo resonará gratitud.
Joseph Brodsky
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