2006-09-01

SEPTIEMBRE 06

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Imágenes de Flor Garduño
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de Andrade.-.Sánchez Rosillo


Krauze

Valdés Díaz-Vélez.-.Fernández Granados


Elytis

Gallego.-.Hernández de Valle-Arizpe


Cernuda

Langagne.-.Drummond de Andrade

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Eugénio de Andrade

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Blanco en lo blanco



Haz una llave, aunque sea pequeña,
entra en la casa.
Consiente en la dulzura, ten piedad de
la materia de los sueños y de las aves.

Invoca el fuego, la claridad, la música
de los flancos.
No digas piedra, di ventana.
No seas como la sombra.

Di hombre, di niño, di estrella.
Repite las sílabas
donde la luz es feliz y se demora,
vuelve a decir: hombre, mujer, niño.

Donde la belleza es más nueva.



Eugénio de Andrade
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Eloy Sánchez Rosillo

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El encuentro
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...Ya nunca, nunca,
sucederá de nuevo
la tarde aquella:

...una muchacha,
que eras tú, me miraba
por vez primera.
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Eloy Sánchez Rosillo
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. . . . .. . Flor Garduño

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Ethel Krauze

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Amoreto XL
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Qué sombra puede más que tu memoria,
qué distancia te marca, amor, la duda
de mi entrega sin límite que exuda
sólo formas recíprocas de gloria.

Sólo formo la luz de nuestra historia
con la marca asombrada que desnuda
la indudable y gloriosa sed aguda
del amor entregado sin escoria.

Un racimo de luz, amor, espero
encontrar en tus manos y en tu cerco
para arder sin medida entre tu pecho.

Qué cercado calor de cuerpo entero
qué inmensa flor cuando a tu luz me acerco
qué indeleble esperanza en nuestro lecho.



Ethel Krauze
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Jorge Valdés Díaz-Vélez

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Celebración



Escucha la edad que se aleja
detrás de una borrasca y otra,
la ardiente pesantez del mundo
sobre tu corazón; presencia
en la ambigüedad de la hora
que en vano traspasó el umbral,
el sitio que nombraste tuyo
para con él poblar el sueño
que reconstruyes cada día.
Llena la música
..................contigo
y aférrate a la desmemoria
de las huellas que no dejaste,
a los rostros que recorrieron
tus manos, a lo que no fuiste
y que también eres. Tan sólo
por estos momentos recuérdate
sin luto y sin melancolía
entre todo lo que has perdido
en derrota de tus afanes.
Nadie detiene
..................tu caída,
ni el olvido siquiera es tuyo,
ni lo que llamas presente
podrá salvar a tus enigmas.
Oye la dirección del tiempo
sobre los altos muros,
deja que los teclados fluyan.
La fiesta ya empezó. No faltes,
alguien pronunciará tu nombre
y con un movimiento en falso
apagará todas las velas.
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Jorge Valdés Díaz-Vélez
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Jorge Fernández Granados

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Los ojos
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Me pesarán tus ojos
de aquí hasta la muerte.
La culpa ha sido mía:
yo no debí mirarlos.

Creo que cabe mi vida
en la esférica tristeza de tus ojos
que parecen de siempre estar mirando
tras la lluvia en el cristal de una ventana
otra lluvia, ya borrada. Otra lluvia.

Qué silenciosamente cabe un mundo en esos ojos
y me pregunto dónde terminan,
cuál es la orilla oscura del relámpago que guardan.
Qué antiguamente caen estrellas
al fondo de esos ojos,
qué justicia o qué barbarie o qué secreto
les dio tal vez la ingobernable luz del cielo.

Ahora que la noche será mi enorme casa
voy a llevar tus ojos oscuramente míos.
Con ellos, la luz será un recuerdo
íntimo y sencillo.

Quiero llegar a ellos sin peso, vaga forma
detenida un instante
en la amorosa memoria de su fuego,
sólo para hablar de ti,
para volver a estar en ti, contigo,
en esa última razón
de mí que son tus ojos.



Jorge Fernández Granados
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. .Flor Garduño

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Odiseas Elytis

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Sustitución del destino
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Sensible como pantorrilla de muchacha
Que está buscando sus canarios
La hora sopla entre los geranios del patio
Y es un océano su eterna entrevista
Sacada de entre la yedra
Y del encaramarse del rocío
Penetra dentro de una mujer
Y ella acaricia el viento desgreñado
Corre junto con él a desnudarse
No vayan a quedarse en su vello
Las huellas digitales del destino
Una mirada, sola, derriba bancales de flores
El amor tiene su mano levantada
Encima de su pecho
Que amamantó tantos sueños
Y allí precisamente fallecen sus amantes.



Odisseas Elytis
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Vicente Gallego

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Proyectos de futuro
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Esta tarde soy rico porque tengo
todo un cielo de plata para mí,
soy el dueño también de esta emoción
que es nostalgia a la vez de los días pasados
y una dulce alegría por haberlos vivido.
Cuanto ya me dejó me pertenece
transformado en tristeza, y lo que al fin intuyo
que no habré de alcanzar se ha convertido
en un grato caudal de conformismo.
Mi patrimonio aumenta a cada instante
con lo que voy perdiendo, porque el que vive pierde,
y perder significa haber tenido.
Ya no tengo ambiciones, pero tengo
un proyecto ambicioso como nunca lo tuve:
aprender a vivir sin ambición,
en paz al fin conmigo y con el mundo.



Vicente Gallego
























Flor Garduño




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Claudia Hernández de Valle-Arizpe

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La salamandra en el sueño
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Despierto sin el mar a cuestas
pero "con un dolor de muelas
en el corazón", por no haberte dado:
un gotero con mi sangre
una sortija que te apriete
un frasco con el olor de mi entrepierna
el niño de la salamandra
el polvo de mis uñas
para cerrar tus párpados de insomnio
algún Proverbio del Infierno
un trozo de espejo mirándonos
los pétalos de una flor sin aire
la fotografía de un invernadero
con un hombre tocando el saxofón afuera.
Despierto sin ribera y sin juncos,
colgada de la garganta de un árbol
que es tu mano creciendo ramas.
Te quiero dar hasta mis dientes
y los gusanos que me van subiendo
por todo el cuerpo.



Claudia Hernández de Valle-Arizpe
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Luis Cernuda

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Si el hombre pudiera decir lo que ama
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Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.



Luis Cernuda

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Flor Garduño
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Eduardo Langagne

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Ella
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Ella está hecha a semejanza de las cosas que amo.
Se parece a la noche,
o mejor: a una noche sin ausencias.
Ella es exacta.
Cuando la noche escurre, su cuerpo se humedece.
Me permite trepar por mis temblores
y agitar su nombre desde la oscuridad.
Ella es irrepetible.
Nació en las piedras donde empieza mi desorden.



Eduardo Langagne
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Carlos Drummond de Andrade

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Búsqueda de la poesía
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No hagas versos sobre acontecimientos.
No hay creación ni muerte ante la poesía.
Ante ella es un sol estático la vida,
ni calienta ni ilumina.
Las afinidades, los cumpleaños, los incidentes personales nada cuentan.
No hagas poesía con el cuerpo,
ese excelente y confortable cuerpo, tan adverso a la efusión lírica.
Tu gota de bilis, tu careta de gozo o de dolor en lo oscuro son indiferentes.
No me reveles tus sentimientos,
que se aprovechan del equívoco e intentan el largo viaje.
Lo que piensas y sientes, eso aún no es poesía.
No cantes a tu ciudad, déjala en paz.
El canto no es el movimiento de las máquinas ni el secreto de las casas.
No es música oída cuando pasas; rumor del mar en las calles junto a la línea de espuma.
El canto no es la naturaleza
ni los hombres en sociedad.
Para él, lluvia y noche, fatiga y esperanza, nada significan.
La poesía (no saques poesía de las cosas)
omite el sujeto y el objeto.
No dramatices, no invoques,
no indagues. No pierdas tiempo en mentir.
No te aburras.
Tu yate de marfil, tu zapato de diamante,
vuestras mazurcas y supersticiones, vuestros esqueletos de familia
desaparecen en la curva del tiempo, son algo inútil.
No recompongas
tu sepultada y melancólica infancia.
No osciles entre el espejo y la
memoria que se disipa.
Si se disipó no era poesía.
Si se partió cristal no era.
Penetra sordamente en el reino de las palabras.
Allí están los poemas que esperan ser escritos.
Están paralizados, pero sin desesperación,
hay calma y frescura en la intacta superficie.
Helos aquí solos y mudos, en estado diccionario.
Convive con tus poemas antes de escribirlos.
Ten paciencia, si oscuros. Calma si te provocan.
Espera que cada uno se realice y consuma
con su poder de palabra
y su poder de silencio.
No fuerces al poema a desprenderse del limbo.
No recojas del suelo el poema ya perdido.
No adules al poema. Acéptalo
como él aceptará su forma definitiva y concentrada
en el espacio.
Acércate y contempla las palabras.
Cada una
tiene mil facetas secretas bajo la faz neutra
y te pregunta, sin interés por la respuesta,
pobre o terrible, que le des:
¿Has traído la llave?
Observa:
yermas de melodía y de concepto
se refugiaron en la noche, las palabras.
Húmedas aún e impregnadas de sueño,
ruedan en un difícil río y se transforman en desprecio.



Carlos Drummond de Andrade
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