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Dickinson
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Bautista...................Zaíd
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Castellanos........Rodríguez
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Lizalde....................Sexton
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Cervantes..............Bonnett
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Gelman..................Shimose
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Cuerpos iluminados: palabras al azar de tu deriva.
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Dickinson
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Bautista...................Zaíd
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Castellanos........Rodríguez
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Lizalde....................Sexton
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Cervantes..............Bonnett
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Gelman..................Shimose
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Pequeñez
Es cosa tan pequeña nuestro llanto;
son tan pequeña cosa los suspiros...
Sin embargo, por cosas tan pequeñas
vosotros y nosotras nos morirnos.
Emily Dickinson
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Espiral
El mundo avanza en círculos, me dicen,
o es más bien que se mueve en espiral
y por tanto no avanza, se concentra
o se dispersa interminablemente,
sin un fin ni un principio, sin objeto
y sin sentido, sin porqué ni adónde.
La vida, entonces, vuelve a reencontrarse
con lo que fue su origen, su semilla,
la medida de todos sus fracasos,
el hueco donde caben nuestros miedos
y al que se ajustan nuestras esperanzas.
Y dando por supuesto que las cosas
sean así, tan crudas y tan frágiles,
dime qué hacemos tú y yo aquí parados,
soportando el embate de la nada,
el azote que nunca merecimos
o ese dardo llamado indiferencia
o mala suerte o época difícil.
Dime, aunque tengas que mentirme un poco,
que no estamos perdidos, que aún hay grietas
por las que puede entrar algún consuelo,
que esto no es otro de esos callejones
sin salida y sin luz donde espantarnos,
donde perder la fe y ganar el llanto.
Convénceme, prométeme la vida.
Amalia Bautista
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Siesta anaranjada
No te levantes, temo
que el mundo siga ahí.
Las nubes imponentes,
el encinar umbrío,
los helechos en paz.
Todo tan claro
que da miedo.
Gabriel Zaíd
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El otro
¿Por qué decir nombres de dioses, astros
espumas de un océano invisible,
polen de los jardines más remotos?
Si nos duele la vida, si cada día llega
desgarrando la entraña, si cada noche cae
convulsa, asesinada.
Si nos duele el dolor en alguien, en un hombre
al que no conocemos, pero está
presente a todas horas y es la víctima
y el enemigo y el amor y todo
lo que nos falta para ser enteros.
Nunca digas que es tuya la tiniebla,
no te bebas de un sorbo la alegría.
Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro.
Lo que él respira es lo que a ti te asfixia,
lo que come es tu hambre.
Muere con la mitad más pura de tu muerte.
Rosario Castellanos
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Ahí mismo
Te he conocido por la luz de ahora,
tan silenciosa y limpia,
al entrar en tu cuerpo, en su secreto,
en la caverna que es altar y arcilla,
y erosión.
Me modela la niebla redentora, el humo ciego
ahí, donde nada oscurece.
Qué transparencia ahí dentro,
luz de abril,
en este cáliz que es cal y granito,
mármol, sílice yagua. Ahí, en el sexo,
donde la arena niña, tan desnuda,
donde las grietas, donde los estratos,
el relieve calcáreo,
los labios crudos, tan arrasadores
como el cierzo, que antes era brisa,
ahí, en el pulso seco, en la celda del sueño,
en la hoja trémula
iluminada y traspasada a fondo
por la pureza de la amanecida.
Donde se besa a oscuras,
a ciegas, como besan los niños,
bajo la honda ternura de esta bóveda,
de esta caverna abierta al resplandor
donde te doy mi vida.
Ahí mismo: en la oscura
inocencia.
Claudio Rodríguez
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Ralph Gibson
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La ninfa en el camión
La ninfa hace redondo el aire.
Tiende su mano y apunta con el dedo
hacia un objeto que no se halla en ese rumbo.
............La ninfa sube con su paso de caléndula
ceñida por el viento,
con los ojos perdidos en el lejano objeto
inextricable
al que su marcha apunta.
............Se enfrenta a los cien ojos o turbias
............tembladeras
voraces que miran;
y estos ojos conciertan su destino,
convergen todos en una gran mirada
............destructora;
su vista antes dispersa por los pájaros, sonidos
y objetos antagónicos,
se ha vuelto un solo acto de minucia atenta.
Una sola mirada que bastaría en su fuego
para el toque maestro de una escultura o un cuadro.
¡Que juguete diabólico, qué mecanismo
............perfecto
se crearía llevando esa feroz mirada colectiva
a las dos córneas de un artífice!
............La ninfa avanza, se incendian los pasillos,
y algo de la familia de la usura o de la muerte
envenena la atmósfera.
Eduardo Lizalde
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El Beso
Mi boca florece como una herida.
He estado equivocada todo el año, tediosas
noches, nada sino ásperos codos en ellos
y delicadas cajas de Kleenex, llamando llora bebé
¡llora bebé, tonto!
Antes de ayer mi cuerpo estaba inútil.
Ahora está desgarrándose en sus rincones cuadrados.
Está desgarrando los vestidos de la Vieja Mary, nudo a nudo
y mira, ahora está bombardeada con esos eléctricos cerrojos.
¡Zing! ¡Una resurrección!
Una vez fue un bote, bastante madera
y sin trabajo, sin agua salada debajo
y necesitando un poco de pintura. No había más
que un conjunto de tablas. Pero la elevaste, la encordaste.
Ella ha sido elegida.
Mis nervios están encendidos. Los oigo como
instrumentos musicales. Donde había silencio
los tambores, las cuerdas están tocando irremediablemente. Tú hiciste esto.
Puro genio trabajando. Querido, el compositor ha entrado
al fuego.
Anne Sexton
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Ni orgulloso ni humilde
Dame, Señor, piedad para mí mismo
Y que mi obra te responda.
No espero comprensión de nadie
Pues la máquina humana es limitada
Y no hay otra cosa
Que ajena consistencia de aquello que desprecio
Y de igual manera me desprecia.
Al nombrarte, Señor, me nombro a mí.
No creas que no me entiendo,
Pero antes de regresar a las tinieblas
Es posible que tú quieras que te exprese al expresarme.
Si así fuera, Señor, lo estoy haciendo.
Francisco Cervantes Vidal
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Armonía
Oye cómo se aman los tigres
y se llena la selva con sus hondos jadeos
y se rompe la noche con sus fieros relámpagos.
Mira cómo giran los astros en la eterna
danza de la armonía y su silencio
se puebla de susurros vegetales.
Huele la espesa miel que destilan los árboles,
la leche oscura que sus hojas exudan.
El universo entero se trenza y destrenza
en infinitas cópulas secretas.
Sabias geometrías entrelazan las formas
de dulces caracoles y de ingratas serpientes.
En el mar hay un canto de sirenas.
Toca mi piel,
temblorosa de ti y expuesta a las espinas,
antes que el ritmo de mi sangre calle,
antes de que regrese al agua y a la tierra.
Piedad Bonnett
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Camas
Añoro la ternura
inexplicable de las calles de Lisboa
y el sol, ese sol, y el Tajo o río
que habla con la ciudad.
El mundo está nublado menos allí,
donde se adensa la tristeza del mundo.
¿Tanta luz sirve para recordar
las condiciones miserables?
¿Uno se abriga del sol metiéndose
en el cansancio de sí?
Aislar la luz es no estar despierto
sino en lo que no fue
y no sé qué soy para mí,
o un animal que busca lo encontrado.
Me cansa la muerte, que no tiene nada dentro.
Hablo a corazón quitado.
Las camas son para otro amor.
Juan Gelman
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Mecánica de los cuerpos
Acaricio tus formas
suaves
como dunas
que no hay;
beso tus pezones
....................enhiestos y rosados
como un amanecer.
tu cuerpo, emblema
crepitante;
.............mi alma
.......................tiembla
al puro estado de belleza.
...............................Tus ojos.
Reposa en ti el impulso
de una corriente
....................azul. Desciende
a mi
tu voz.
La armonía
conquista los espacios
...........................del tiempo
........................................inasequible.
Pedro Shimose
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