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Canción de la margarita
Con su gran ojo, el sol
no ve lo que yo veo.
La luna, toda plata, orgullosa, pudiera
ocultarse igualmente en una nube.
Y al llegar primavera -¡oh, primavera!-
es la de un rey mi vida.
Echada entre los brotes de la hierba,
acecho a las muchachas bonitas en su paso.
Miro por los lugares donde no osara nadie
y se fijan mis ojos donde nadie los fija,
y si la noche viene,
me cantan los corderos una canción de cuna.
John Keats
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2 comentarios:
Keats, Adonais, el poeta más noble, disfrazado aquí de mendigo, como la margarita.
...Me encanta el trato que Keats da a la naturaleza con su poesía...
SALUDANDO: LeeTamargo.-
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