2005-08-01

AGOSTO 05

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Imágenes de Edward Hopper

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Vilariño Bautista Pacheco
Brodsky Krauze Alberti Noyola
Castellanos
Freidemberg Shelly
Fernández Granados

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Idea Vilariño


Lo que siento por ti


Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.
Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.
Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.
Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.



Idea Vilariño



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Amalia Bautista




Luz del mediodía



Ni tu nombre ni el mío son gran cosa,
sólo unas cuantas letras, un dibujo
si los vemos escritos, un sonido
si alguien pronuncia juntas esas letras.

Por eso no comprendo muy bien lo que me pasa,
por qué tiemblo o me asombro,
por qué sonrío o me impaciento,
por qué hago tonterías o me pongo tan triste
si me salen al paso las letras de tu nombre.

Ni siquiera es preciso que te nombren a ti,
siempre nombran la luz del mediodía,
la fruta, el paraíso
antes de la expulsión.



Amalia Bautista

















Edward Hopper
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José Emilio Pacheco


Lluvia de sol


La muchacha desnuda toma el sol
apenas cubierta
por la presencia de las frondas.

Abre su cuerpo al sol
que en lluvia de fuego
la llena de luz.
Entre sus ojos cerrados
la eternidad se vuelve instante de oro.
La luz nació para que el resplandor de este cuerpo

le diera vida.
Un día más
sobrevive la tierra gracias a ella
que sin saberlo
es el sol
entre el rumor de las frondas.



José Emilio Pacheco



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Joseph Brodsky


Canción de amor


Si te estuvieras ahogando, acudiría al rescate,
te envolvería en mi manta y serviría té caliente.
Si fuera un comisario, te arrestaría
y te mantendría en una celda bajo siete llaves.

Si tú fueras un ave, batiría un récord
y escucharía toda la noche tu trinar de tono agudo.
Si fuera un sargento, serías mi recluta,
y, muchacho, te aseguro que amarías el ejercicio.

Si tú fueras china, aprendería la lengua,
quemaría mucho incienso, usaría vestiduras raras.
Si tú fueras espejo, me abalanzaría al baño de damas,
te daría mi lápiz labial rojo y te empolvaría la nariz.

Si tú amaras los volcanes, yo sería lava,
incansablemente eructando de mi oculta fuente.
Y si tú fueras mi esposa, sería tu amante,
porque la Iglesia se opone tenazmente al divorcio.



Joseph Brodsky

















Edward Hopper

Ethel Krauze


Amoreto V



Quiero ver en tus ojos el destello,
la inquietud de mi fibra, el rocío
en tus manos asidas a mi río,
el recodo en que habita lo más bello.

Quiero ser en la sangre de tu sello
hoja nueva en el vaso antes vacío,
ser, amor, tu sabor en el estío,
la delicia en el pulso de tu cuello.

Quiero andar tu sudor y tu saliva,
atreverme a probar el agua viva
que en tu beso refleja la dulzura

del estanque aromado y su tersura;
agua rauda y ardiente que cautiva
brillo de agua que colma mi hendidura.



Ethel Krauze



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Rafael Alberti


Por allí, hondo, una humedad ardiente


Por allí, hondo, una humedad ardiente;
blando, un calor oscuro el que allí hervía;
sofocado anhelar el que se hundía,
doblándose y muriendo largamente.

Labios en labios que no ataca diente;
Lengua en garganta que se corta, umbría;
Áspero alrededor, fiera porfía
Por morder lo imposible de la fuente.

Fiera porfía, ya que ni a la hembra
Más hembra ni al varón más varón dieron
Otra cumbre que ser sembrado y siembra.

Pues lo demás, ¡oh cuerpos desvelados!,
Son fulgores que al alba se perdieron
En un súbito arder, desesperados.



Rafael Alberti




















Edward Hopper

Samuel Noyola


Reflexión sobre un recinto barroco

.................................................A Severo Sarduy


En un claustro geométrico de luces,
la garra de la monja escribe, sella
su ardor, con una imagen dual de estrella
que, al sol con corte de astros, cae de bruces.

La envidia se encapucha. Fijas cruces
proyectan filo o sombra en la faz bella,
(rayas que en la memoria blanca de ella
trascienden a barrotes: -tragaluces).

Puede ser expansivo su mañana.
Su pulso es orbitado por la plana
superficie del mundo, y no despacio.

En la celda sonora de sor Juana
resuenan resplandores de palacio:
los signos dispersados al espacio.



Samuel Noyola



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Rosario Castellanos




Meditación en el umbral


No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.

Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.



Rosario Castellanos















Edward Hopper

Daniel Freidemberg


Verosímil


Será mi mano en tu pelo, será
que afuera paró de llover
o el hueco que hace siglos
dejaron ciertas cosas
como tu pelo, mi mano, la lluvia,
lo que relumbra entre los dos
que actuamos esta escena
decididamente verosímil.



Daniel Freidemberg



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Percy Bysshe Shelley


La serenata India


I

Me levanto desde sueños de ti
En el primer dulce dormir de la noche
Cuando los vientos respiran suave
Y las estrellas relumbran brillantes:
Me levanto desde sueños de ti,
Y un espíritu en mis pies
Me ha llevado - ¿quién sabe cómo?
A la ventana de tu cuarto, ¡Dulce!


II

Los aires vagabundos desmayan
Sobre lo oscuro, la corriente silenciosa-
Los aromas de Champak caen
Como dulces pensares en un sueño
La queja del ruiseñor
Muere sobre su corazón
Como yo sobre el tuyo
¡Oh, amado como tú lo eres!


III

¡Oh elévame de la hierba!
¡Muero!, ¡Desmayo!, ¡Caigo!
Deja que tu amor en besos llueva
Sobre mis párpados y labios pálidos.
Mi mejilla es fría y blanca, ay!
Mi corazón late alto y rápido;-
¡Oh! Apriétalo contra el tuyo de nuevo
donde al final se romperá.



Percy Bysshe Shelley


Trad. Romina Freschi

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Jorge Fernández Granados


El lienzo


No puedo saber
cuánto hilo le faltará a mis manos
para terminar esta tela.
Creo que ha sido la blancura
su tenue vocación y su misterio.
La trama no es más profunda
que el azar de su dibujo
y la solitaria fe que cifra el ritmo
de mis manos a la urdimbre.
Quizás esta tela es toda para el viento,
vela para un largo viaje en la inmensura
de un lento mar que llama, lejos.



Jorge Fernández Granados




















Edward Hopper
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