2005-07-01

JULIO 05

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Imágenes de Ncola Ranaldi
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Rimbaud
Merini.........
Louys..............
Neruda....................
Bracho..........................
Verlaine..............................
Marzal.....................................
Szymborska....................................
Becerra
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Brines......................................................
Walkott .............................................................................................
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Arthur Rimbaud



A ella



En el invierno viajaremos en un vagón de tren
con asientos azules.
Seremos felices. Habrá un nido de besos
oculto en los rincones.
Cerrarán sus ojos para no ver los gestos
en las últimas sombras,
esos monstruos huidizos, multitudes oscuras
de demonios y lobos.
Y luego en tu mejilla sentirás un rasguño...
un beso muy pequeño como una araña suave
correrá por tu cuello...
Y me dirás: «¡búscala!», reclinando tu cara
y tardaremos mucho en hallar esa araña,
por lo demás indiscreta.



Arthur Rimbaud

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Alda Merini



Canto a la luna



La luna gime sobre el fondo del mar,
oh Dios cuánto miedo muerto
de estos arbustos terrenos,
oh cuántas miradas perplejas
que suben de la oscuridad
atrapándote el alma herida.
La luna pesa sobre todo nuestro yo
y también cuando estás próxima al fin
sientes olor de luna
siempre sobre los céspedes martirizados
por los fuelles
por las parodias del destino.
Yo nací gitana, no tengo lugar fijo en el mundo,
pero quizás, al claro de luna,
me pararé tu momento,
lo suficiente para darte
un único beso de amor.



Alda Merini

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Pieres Louys


La amiga complaciente



La tormenta ha durado toda la noche. Selenis la
de los hermosos cabellos ha venido a hilar
conmigo. Ella se ha quedado por miedo
al fango, y juntas la una contra la otra
hemos llenado mi pequeño lecho.

Cuando las muchachas se acuestan juntas,
el sueño permanece en la puerta. ¨ Bilitis, dime,
dime que tú me amas. ¨ Ella desliza su pierna
sobre la mía para acariciarme dulcemente.

Y ha dicho delante de mi boca: ¨ Yo sé,
Bilitis, que tú me amas. Cierra los ojos, yo soy
Lykas. ¨ Yo le he respondido tocándola: ¨ ¿No
ves que tú eres una muchacha? Te burlas
a propósito. ¨

Pero ella ha respondido: ¨ Es cierto que soy Lykas
si tú cierras los párpados. He aquí sus brazos,
aquí tienes sus manos... ¨ Y tiernamente en el
silencio, ella ha dotado mi ensueño
de una ilusión singular.



Pieres Louys















Nicola Ranaldi



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Pablo Neruda



Soneto XLVI



De las estrellas que admiré, mojadas
por ríos y rocíos diferentes,
yo no escogí sino la que yo amaba
y desde entonces duermo con la noche.

De la ola, una ola y otra ola,
verde mar, verde frío, rama verde,
yo no escogí sino una sola ola:
la ola indivisible de tu cuerpo.

Todas las gotas, todas las raíces,
todos los hilos de la luz vinieron,
me vinieron a ver tarde o temprano.

Yo quise para mí tu cabellera.
Y de todos los dones de mi patria
sólo escogí tu corazón salvaje.



Pablo Neruda

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Coral Bracho


La penumbra del cuarto



Entra el lenguaje.
Los dos se acercan a los mismos objetos. Los tocan
del mismo modo. Los apilan igual. Dejan e ignoran
las mismas cosas.
Cuando se enfrentan, saben que son el límite
uno del otro.
Son creador y criatura.
Son imagen,
modelo,
uno del otro.
Los dos comparten la penumbra del cuarto.
Ahí perciben poco: lo utilizable
y lo que el otro permite ver. Ambos se evaden
y se ocultan.



Coral Bracho



Paul Verlaine

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Mi sueño habitual



Tengo a veces un sueño penetrante y extraño:
Una mujer desconocida, que me ama, y que amo,
Y que se repite cada noche, distinta e igual a sí misma,
Y me ama y me comprende.
Porque ella me comprende, y mi corazón, transparente,
Sólo para ella deja de ser un problema, ay, sólo para ella,
Y sólo ella refresca con sus lágrimas
El sudor de mi pálida frente.
¿Son sus cabellos negros, rojizos o dorados? Lo ignoro.
¿Su nombre? Sólo recuerdo que es dulce y sonoro
Como el nombre de los amores exiliados
Como la mirada de las estatuas es su mirada,
Y su voz, lejana y calma y grave,
Se parece a las voces queridas y acalladas.


Paul Verlaine

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.........................................................Nicola Ranaldi

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Carlos Marzal



La noche antes del viaje



Deseo lo que habrá de venir, pero aún deseo más
que lo que haya de ser sea un recuerdo,
otro nuevo episodio que permita, en un breve futuro,
distintas noches previas al día de partida,
puesto que en esas horas el vivir se descubre
con una fuerza extraña que el viaje no conoce,
y que el deseo nunca podría contener.

La vida antes del viaje no parece vida,
sino un ofrecimiento
imposible de ser ya defraudado.
Nuestras fieles rutinas no conciernen
a quien se marchará, y el día de mañana, inabarcable,
excita los sentidos, aviva la esperanza
y nos impide el sueño. El tiempo cotidiano,
aunque nos pertenezca, en el recuerdo es torpe,
y ese distinto tiempo que se aguarda
tiene un lugar para creer posible
que otra será la vida que suceda.
Más próxima a la idea que tenemos
La noche antes del viaje.

Todavía unas horas demoran la partida
y ya quiero volver para esperar de nuevo.



Carlos Marzal




















Nicola Ranaldi


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Wislawa Szymborska



Elogio de los sueños



En el sueño
pinto como Vermeer van Delf.
Hablo el griego con soltura
y no sólo con los que están vivos.
Conduzco el coche,
que me obedece.
Tengo talento
escribo grandes poemas.
Escucho voces
casi como los graves santos.
Se asombrarían
lo bien que toco el piano.
Vuelo, tal como debería hacerse,
es decir, por mí misma.
Cayendo del techo
sé caer suavemente en lo verde.
No me resulta difícil
respirar bajo el agua.
No me quejo;
logré descubrir la Atlántida.
Me alegra poder despertarme
siempre antes de la muerte.
Apenas estalla la guerra
me doy vuelta al otro lado.
Soy, aunque no lo necesito,
hija de la época.
Hace un par de años
ví dos soles.
Y antes de ayer un pingüino
totalmente nítido.



Wislawa Szymborska

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José Carlos Becerra



De
Oscura palabra. 6




Yo sé que por alguna causa que no conozco estás de viaje,
un océano más poderoso que la noche te lleva entre sus manos
como una flor dispersa.
Tu retrato me mira desde donde no estás,
desde donde no te conozco ni te comprendo.
Allí donde todo es mentira dejas tus ojos para mirarme.
Deposita entonces en mí algunas de esas flores que te han dado,
alguna de esas lágrimas que cierta noche guiaron mis ojos al amanecer;
también en mí hay algo tuyo que no puede ver nadie.
Yo sé que por alguna causa que no conozco te has ido de viaje,
y es como si nunca hubieras estado aquí,
como si sólo fueras -tan pronto- uno de esos cuentos que alguna vieja criada
me contó en la cocina de pequeño.
Mienten las cosas que hablan de ti
tu rostro último me mintió al inclinarme sobre él,
porque no eras tú y yo sólo abrazaba aquello que el infinito retiraba
poco a poco, como cae a veces el telón en el teatro,
y algunos espectadores no comprendemos que la función ha terminado
y es necesario salir a la noche lluviosa.
Más acá de esas aguas oscuras que golpean las costas de los hombres,
estoy yo hablando de ti como de una historia
que tampoco conozco.



José Carlos Becerra






















Nicola Ranaldi





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Francisco Brines



Oscureciendo el bosque



Toda esta hermosa tarde, de poca luz,
caída sobre los grises bosques de Inglaterra,
es tiempo. Tiempo que está muriendo
dentro de mis tranquilos ojos,
mezclándose en el tiempo que se extingue.
Es en la vida todo
transcurrir natural hacia la muerte,
y el gratuito don que es ser, y respirar,
respira y es hacia la nada angosta.
Con sosegados ojos miro el bosque,
con tal gracia latiendo
que me parece un soplo de su espíritu
esa dicha invisible que a mi pecho ha venido.
Cual se cumple en el hombre
también se ha de cumplir la vida de la tierra;
la débil vecindad que es realidad ahora,
distancia tenebrosa será luego,
toda será negrura.
Miro, con estos ojos vivos, la oscuridad del bosque.
y una dicha más honda llega al pecho
cuando, a la soledad que me enfriaba,
vienen borrados rostros, vacilantes
contornos de unos seres
que con amor me miran, compañía demandan,
me ofrecen, calurosos, su ceniza.
Cercado de tinieblas, yo he tocado mi cuerpo
y era apenas rescoldo de calor,
también casi ceniza.
y sentido después que mi figura se borraba.
Mirad con cuánto gozo os digo
que es hermoso vivir.



Francisco Brines

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Derek Walcott



Archipiélagos de Mapa del Nuevo Mundo



Al final de esta frase, empezará a llover.
Y al filo de la lluvia, una vela.
Lentamente la vela perderá de vista las islas;
La creencia en los puertos de toda una raza
Se perderá entre la niebla.
La guerra de los diez años ha terminado.
El pelo de Helena, una nube gris.
Troya, un foso de ceniza blanca
Junto al mar donde llovizna.
La lluvia se tensa como las cuerdas de un arpa.
Un hombre con los ojos nublados la toca con los dedos
Y tañe el primer verso de La Odisea.



Derek Walcott


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