2012-05-06

MAYO 2012


Imágenes de Günter Rossel

Amalia Bautista
Sophia de Mello 
Sharon Olds
Lia Karavia
Alia Prado
Blanca Luz Pulido
Marguerite Yourcenar
Ana Blandiana
Wislawa Szymborska
Rosa Alice Branco
Marilyn Bobes


Amalia Bautista



Otra puerta giratoria


Resulta que la vida no era solo empujar,
ni un juego de dudosos espejismos.
No había que perderse dando vueltas
en una puerta giratoria,
ni desconfiar de todos los reflejos,
ni creer cualquier cosa sólo porque
la imagen parecía verdadera.
Había que encontrar el punto justo
donde azar y destino son lo mismo,
el exacto momento en que la puerta
giratoria te ofrece una salida.


Amalia Bautista



Sophia de Mello



Dame un día blanco


Dame un día blanco, un mar de belladona
Un movimiento
Entero, unido, adormecido
Como un solo momento.

Yo quiero caminar como quien duerme
Entre países sin nombre que fluctúan.
Imágenes tan mudas
Que al verlas me parezca
Que cerré los ojos.


Sophia de Mello Breyner Andresen



Sharon Olds



Poema para mi primer amante


Ahora que comprendo, me gusta
pensar en tu horror: te habían dado una joven
loca de amor, largo cuerpo
lozano y crudo, delgado como un jabón
gastado, pechos redondos y turgentes y
opalinos como pompas de jabón,
colocada entre tus piernas, dieciocho años,
intacta. Me gusta entender tu
horror, ahora, la forma en que la tomaste,
desvirgándola como si destripases un pescado,
marchándote en la mañana hablando de una esposa.
Ahora que sé
algo del miedo al amor
me gusta pensar en su cuerpo incandescente
verduzco como un pez sacado a tierra, retorciéndose
a palmetazos contra una roca – caída en tu
regazo, hombre, estremeciéndose como tu polla,
una mujer enajenada de amor, recién
salidita, punzante como una herramienta a estrenar,
centelleante sobre tus muslos y todo lo que
podías hacer con tanto horror era arrancar su fruto como a un
caracol para sacarlo de su negra concha y después
deshacerte de ella. Me intimida que el horror
se cobre tanto, estoy enamorada de la chica que fue
a ofrecerse, vino a ti y
lo dispuso todo como un manjar en una bandeja, la
dulce carne — sí, sí,
acepto el regalo.


Sharon Olds



Günter Rossel



Lia Karavia



Te amo
 

Te amo porque eres fuerte.
Podrías sostener en tu puño
un jacinto
sin provocarle dolor alguno.
Te amo porque eres ético como el animal.
Seguro como la naturaleza.
Fecundo como la lluvia.
Humilde como los ríos
que desembocan en el mar.
Perfecto como el círculo.
Y sobre todo
inalcanzable
como la línea del horizonte
en un largo viaje.


Lia Karavia



Adélia Prado



Antes del nombre


No me importa la palabra, la palabra común
lo que quiero es el espléndido caos de donde emerge la sintaxis
los sitios oscuros donde nacen: de, sino,
el, sin embargo, que, esta incomprensible
muleta que me apoya.

Quien entiende al lenguaje, entiende a Dios,
cuyo Hijo es Verbo. Muere quien entiende.

La palabra es disfraz de una cosa más grave, sorda-muda,
fue inventada para ser callada.

En momentos de gracia, infrecuentísimos,
se le podrá atrapar: un pez vivo con la mano.
Puro susto y terror.


Adélia Prado



Blanca Luz Pulido



Conjuro


Lo invisible gobierna lo visible:
así en el aire
el ansia de volar se encarna en ave,
así en la noche
el pálido sueño se ilumina
con resplandores ocultos de intenciones
que ausente calla el día.
Pero en secreto las sombras se complacen
en su denuda oscuridad
y las palabras rotas
que abandonas calladas a su suerte
labran en las ficciones de la noche
tu inacabable hastío
y tejen innumerables y afanosas
tu antigua, tu legítima derrota.


Blanca Luz Pulido


Günter Rossel



Marguerite Yourcenar



Firme propósito


Ni ampararse del día bajo el árbol de nieblas,
Ni morder el verano en las frutas dormido,
Ni besar en los labios lentos de tinieblas
Al muerto evaporado y vano de haber sido.

Ni penetrar el centro del álgebra frío,
Ni en el vacío clavar la máscara infinita.
Ni sembrar el olvido en el glorioso río
Y derramar la nada en la tumba bendita.

Ni rozar, Amor mío, tu boca entregada,
Ni su deseo quemar sin la llama esperada,
Ni arrastrar en el cuerpo rendido la herida.

Ni rezar con las manos juntas de la pena,
Pero traer consigo en la noche serena
El hondo corazón donde sangró la vida.


Marguerite Yourcenar



Ana Blandiana



Tal vez alguien me está soñando


Tal vez alguien me esté soñando-
Por eso los gestos
Me salen tan blandos
Indefinidos,
A medio camino
Olvido la ruta,
Grotesco,
Cada segundo que pasa
Mis contornos se esfuman
Los hechos se me vuelven inciertos...
Tal vez aquel que me sueña,
Sobresaltado, de cuando en cuando
Despierta,
Y a la fuerza retoma su propia vida
Verdadera,
Por eso, a veces, me oscurezco
Y pendo como de un hilo de nieve
Que se derrite,
Sin poder saber
Si aquel que me sueña se dormirá alguna vez,
Si alguna vez me será dado que algo
me ocurra.


Ana Blandiana



Günter Rossel



Wislawa Szymborska



Amor a primera vista


Ambos están convencidos de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.

Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?

Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.

Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,

una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,

que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.

Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?

Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.

Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es más que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.


Wislawa Szymborska



Rosa Alice Branco



Pasos sin memoria


Miro por la ventana y no veo el mar. Las gaviotas
andan por ahí y la hierba se va secando en el varal. A la mañana temprano,
el mar todavía no vino. Vino el pan, vino la lumbre
y el diario. La saliva con que te he de decir buen día.
Las palabras son las primeras en llegar. Lo que queda de ellas
suaviza el papel. Pan caliente con el sueño de ayer
y los sueños de hoy. Se prepara el día, los pasos
de ir y venir. Estoy cada día más cerca. Me miras
como si supieses lo que he de saber enseguida.
En esta ciudad nunca es mediodía. Hay siempre una dulzura
de otras horas. Y recuerdos sueltos. Déjalas salir
de dentro del vestido, deja sueltas las olas del mar.
La ventana está vacía. Mi hijo camina en la playa
y tú descifras las gaviotas. Camina frente a mí
sin dejarlas prendidas. Me pierdo como todas las madres,
todos los amantes. Invento pasos y palabras
para dormir. A esta hora mi abuela enrollaba el rosario
en las manos. Yo estaba dentro de las cuentas, dentro del sueño
que rondaba el rezo. Durante mucho tiempo estuve afuera.
Ahora caminamos juntos. Sin memoria.


Rosa Alice Branco



Günter Rossler




Marilyn Bobes



Triste oficio


Poetisas, dijeron.
Serán tibias
y falsas
y pequeñas.
Aunque seres livianos,
no tomarán altura porque son imperfectas.
Pero si alguna toca en la palabra
como el burro en la flauta
postulemos que es mucho hombre esa mujer
y no
que es mucha mujer un ser humano.
(No una mujer nacida de la sombra
donde seremos siervos o señores.)
Y pensemos después cómo callarla.


Marilyn Bobes






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2012-04-08

ABRIL 2012



Imágenes de Thomas Karsten




Alda Merini
Juan Carlos Mestre
Louise Glück
Silvia Tomasa Rivera
Mario Meléndez
Carlos Drummond de Andrade
Margaret Atwood
Mijail Lamas
Miguel Arteche
Juan Antonio González Iglesias
Edgar Lee Masters




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